Autor: Pedro Miguel Andrade Ayauca.
RESUMEN
El diccionario de la Real Academia Española define a la Justicia como “Principio moral que lleva a determinar que todos deben vivir honestamente.”, este principio se lo debe aplicar a la diversidad de conceptualizaciones de justicia, como justicia social, restaurativa, bíblica, indígena, justicia judicial, etc.
En este pequeño análisis veremos, trataremos de analizar cuando la justicia era verdaderamente justa; ahora en nuestros días donde ésta justicia se ha manchado de todos los colores y se han sacado definiciones de todo tipo para justificar y hacer una justicia justa.
Palabra clave: justicia, judicial, sana critica,
Abstract.
The dictionary of the Royal Spanish Academy defines Justice as “Moral principle that determines that everyone must live honestly.” This principle must be applied to the diversity of conceptualizations of justice, such as social, restorative, biblical, indigenous justice. , judicial justice, etc.
In this small analysis we will see, we will try to analyze when justice was truly fair; Now in our days where this justice has been stained in all colors and definitions of all kinds have been drawn to justify and do fair justice.
Keyword: justice, judicial, healthy criticism,
INTRODUCCION:
Cuando mi padre me hablaba de la justicia, de litigar en derecho, hace muchos años atrás, yo me hacia la idea de grandes hombres, titanes que peleaban en el Foro, con una sapiencia increíble; yo entre mí decía, algún día aprenderé algo de lo que ellos saben.
Han pasado los años y este concepto se ha ido deteriorando, hasta quedar en lo más bajo de las emociones humanas.
Cuando hablamos de emoción, hablamos de reacciones que tiene el ser humano, causados por estímulos externos que sirven para que nos adaptemos a una nueva situación.
Hemos visto como se ha deteriorado el uso y el abuso del derecho, de la norma, para beneficio personal,
Tendríamos que hablar de la Independencia Judicial, de la Imparcialidad Jurídica (tiene que ver con las emociones)[1] de la conceptualización de la justicia como base fundamental y formación estructural de la persona que aplica la justicia sea juzgador o litigante, de la aplicabilidad de la norma, aquí vemos dos subdivisiones, que la mala aplicación sea realizada por el desconocimiento y por la mala aplicación usando la malicia.
La JUSTICIA, viene desde los primeros tiempos[2], se ha ido modificando, tergiversando y aplicando a conveniencia en algunos casos, tal es así que a la Hija de Temis a quien se la identifica como justicia, al principio estaba con los ojos sin vendaje, es en el siglo 15 que un pintor florentino le puso por primera vez venda en los ojos a la justicia él decía para que no mire las injusticias de la época (inquisición)[3].
Como vemos, la justicia ha sido utilizada, transformada y aplicada a conveniencia. Lo que debemos rescatar no es la justicia sino la ética, el respeto a las personas sin importar religión, credo, raza.
La justicia es un equilibrio que solicitan dos personas y que se le ha otorgado la facultad a un tercero imparcial para que decida. He ahí el problema La Justicia porta en una mano la balanza, signo de equilibrio, equidad, dar a cada quien lo que le corresponde; pero, esa misma balanza servía para pesar el oro, me disculpan el símil.
Decía que la balanza es la que determina el equilibrio o sopesa; quien tiene la razón, pero, ¿a criterio de quién?; de un tercero, quien valora los hechos por las pruebas físicas presentadas, solo por lo que ve.
Dice un aforismo jurídico, lo que no está en el proceso no está en el mundo.
Volvemos a las emociones, a los sentimientos, ¿qué pasa cuando hay implícito uno de estos argumentos no jurídicos?
El juzgador va a valorar esta prueba subjetiva… Ha… la Sana Critica; vuelvo a preguntar ¿pero a base de qué esa sana crítica?
Tomemos lo que responde Freud, Lacan, Yung, padres del estudio del comportamiento mental humano.
Hay un subconsciente[4] donde guardo mis emociones buenas y malas, pero ese hecho vuelve a ser consiente cuando se me pone delante un hecho similar, ¿Entonces habrá ahí imparcialidad?, cuando estoy decidiendo sin querer, basado en mis emociones, en lo que me manda el subconsciente.
En mi libro[5] expongo que el derecho está resumido en una ecuación matemática, el delito ya reconocido, es igual a la norma más la sanción; la famosa sana crítica, no ve más allá de lo que quiero ver, de lo que le deja ver la influencia ejercida por el subconsciente del juzgador (hablo de casos específicos), un Juzgador no toma en consideraciones los gritos desgarradores de una madre que implora justicia verdadera, no distingue si se encuentran inmersos en disputas familiares, reclamos de una herencia, solo ve lo objetivo lo que está en el papel; pregunto; y, ¿lo Subjetivo?.
El dolor de un hijo que pide quedarse con uno de los padres, y el otro progenitor decide por capricho quedarse con el niño o la niña, sacándolo del entorno familiar; ¿eso es justicia?
Un tercer ejemplo más clarificante, un juzgador que mantiene una formación cristiana ortodoxa le toca juzgar a una mujer que ha decidido poner fin a un embarazo no deseado, ¿Cuál creen que sería el criterio del juzgador?
Es un secreto a voces, que en muchas ocasiones la espada de la justicia, no logra cortar ni siquiera las ligeras ataduras con que en muchas ocasiones ligan, atan, unen, lían, amarran actos injustos, carentes de verdad jurídica.
Hay dos tipos de injusticias que la justicia logra acercar a la verdad, en muchas ocasiones traída de los cabellos, otras si muy bien armadas, elaboradas con la más perfecta y minuciosa precisión; una podemos ver de manera muy común, son las denuncias elaboradas por pseudos afectados, las que son avaladas por los injustos profanadores de la justicia, incluimos en ella a uno de los órganos auxiliares de la justicia, como son los controladores del orden público, en contubernio con sus superiores, jueces o fiscales.
Plantan infracciones, delitos, sustancias y artículos reñidos con la sociedad, para inculpar a inocentes y deleitar a operadores de justicia inescrupulosos que se ensañan con gente inocente.
Me ha tocado ver y conocer muy de cerca estas incorrecciones, cuidadores de orden público que “plantan” evidencias para congratularse con sus superiores y hacer puntos o ser reconocidos como mejores capturadores, o como los guardianes del tránsito vehicular, quienes ven infracciones hasta en vehículos detenidos solo con el afán de llegar al número límite de infracciones diarias.
Sería loable que los operadores de justicia, aplicaran la Justa Ley, normada y reglada (para muchos de ellos desconocida), e hicieran valer los derechos constitucionales que nos rigen; principios consagrados en la Constitución, la que se dice es garantista de nuestros derechos; esos derechos que son violentados en innumerables ocasiones por los mismos servidores.
Con el tiempo, se ha perdido u olvidado “a conveniencia”, la conjugación de los tiempos verbales, emplean los pretéritos, el pasado del pasado; el infinitivo o posesivo “mío”, lo cambian por la primera persona “yo”. Ese YO, personalizado, tomado del concepto freudiano donde prevalece el consciente, esto es, “para mí”.
No hay una verdad que valga cuando se ha fraguado de antemano un ardid contumaz, o cuando por desgracia nos tocan operadores de injusticia, que desconocen el valor de lo que es vivir en sociedad, el ser corresponsable de una convivencia igualitaria y equitativa.
La Segunda es la forma como tuercen la verdad en un proceso, ellos conocen el derecho, conocen la norma, pero por el lado equivocado; nunca a favor de los que verdaderamente necesitan sino de aquellos que le solicitaron el “favor”.
El argot popular dice que hay tres maneras de ganar un juicio: uno con dinero en las manos, dos con presión de una amistad poderosa; y tres la menos usual, en derecho, con el conocimiento que algunos si tratamos de hacer prevalecer en las filas de la justicia justa.
La peor de todas es la lucha que se hace adentro de las instituciones de justicia. ¿A quien no le ha pasado o ha sabido que en derecho tenia ganado el juicio; ¿pero, lo perdió por que “alguien” lo dispuso así?
En los corredores de las instancias judiciales, se rumora a viva voz, entre los abogados litigantes, la manera “perdí el juicio que ya lo tenía ganado”; escuchamos a diario esa queja de los defensores de derechos, por lo general, son los grandes “bufete” o “consorcio” de abogados que actúan de esta manera incorrecta, haciendo uso o gala de su poder económico o posicional en el status legal.
Se manejan con el dinero, las influencias o como lo dije por la prepotencia sin tomar en cuenta el “apellido” de abolengo con el que han nacido, o la influencia política que han conseguido, en muchas ocasiones con vastos desconocimientos del derecho, puesto que hay otros abogados que, si estudiamos los casos, los elaboramos y creamos verdaderas teorías del caso.,
¿Cómo interrumpir o romper éste accionar incorrecto?
Desde la más alta esfera se compra, se repara o se disculpan incorrecciones, ¿tendríamos que cerrar la instancia judicial y poner hombres probos, capaces y correctos, incorruptibles?, ¡NO! seria mi respuesta.
Costaría un tiempo la modificación, la creación de nuevas estructuras pedagógicas, metodologías de enseñanza desde el inicial, para que ese niño vaya formándose con valores, a no mentir, a ser honestos y capaces a aprender a ser mejores personas cada día.
¡La reorganización total de la justicia!, es la voz del populacho, pregunto…. ¿Quién le pone el cascabel al gato?, ¿quién se cree tan capaz para poder tamizar la integridad de un individuo y llamarlo correcto, honrado y conocedor del derecho?, la única persona que puede decir si soy honesto y probo, soy yo mismo y lo ratifican mis actos; parafraseando el versículo de la biblia, “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.
Yo doy fe de mí mismo; ¿pero de mi compañero?, debería de haber muchas medidas, no solo revisar la economía de los prestadores de justicia, ni el conocimiento, como dije; algunos que conocen el derecho, saben cómo engañar; deben corregir las universidades. Por algunos años ejercí la cátedra en una prestigiosa universidad y comprobé el grado de desconocimiento y vacíos que tienen los estudiantes; de ahí nace uno de los grandes problemas.
En las universidades nos enseñan “como comprar testigos para que declaren”, las puntuaciones de los alumnos para el pase de año son a base de presencia, trabajos (que muchas ocasiones el profesor no los revisa), en la carrera de derecho se debe hacer que despierte en los alumnos, el criterio jurídico, la lógica jurídica y la ética, la moral al individuo, puntos que están totalmente perdido en la actualidad.
Un abogado sin criterio ni lógica jurídica, es un soldado sin fusil en medio de la batalla.
La Universidad es donde se debe ahondar el estudio, enseñar responsabilidad, honor, lealtad procesal y lealtad a las personas, los alumnos hacen diversos tipos de ofrecimiento con el afán de conseguir las notas suficientes para poder pasar el año académico…. que puede ese ciudadano aportar cuando sea un profesional (si así se lo podría llamar).
Vivimos en un caos y hay que solucionarlo y está en nosotros hacerlo, primero siendo nosotros, mejores seres humanos; y, segundo, denunciando las incorrecciones, chantajes y malas prácticas procesales, hacerlas públicas, solo así palearemos la mala gestión, luchar para que sea política pública la reivindicación de derechos, que no solo este escrita en un libro que muchos abogados la desconocen.
[1] Quien pretende, sea juzgador o defensor técnico, tiene de a proyectar sus estados emocionales y vivenciales no resueltos en su etapa adolescente temprana
[2] El origen del concepto de Justicia podemos encontrarlo en los filósofos de la antigua Grecia para quienes este término está asociado a la felicidad, entendida como una mezcla entre el placer y la sabiduría (Bellmont, 2012). – Carneros, S. (2018). La escuela alternativa: un modelo en búsqueda de la Justicia Social y Ambiental. Tesis doctoral. Universidad Autónoma de Madrid.
[3] Código Zarate Vite.- Justicia sin Venda.-
[4] Poder del subconsciente en la toma de decisiones: Investigaciones contemporáneas han demostrado que el subconsciente puede procesar información mucho más rápido que la mente consciente. Esto significa que, a menudo, tomamos decisiones basadas en información almacenada en el subconsciente antes de racionalizarlas conscientemente
[5] Análisis de la Norma. Miguel Andrade
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